1/52 El año nuevo me pasó por encima

Pensaba que la cruda del 31 se había extendido hasta el lunes. ¿Cómo no, si desde hace un par de año este cuerpo se encarga de enseñarme que los límites existen, sólo que todavía no los acepto? Ni siquiera festejamos con más gente, sino que decidimos hacernos unas hamburguesas en el asador y acabar con las caguamas y la botella de vino espumoso que teníamos apartadas desde un par de semanas atrás. Así es: somos tan responsables, que planeamos la borrachera.

Pero el 2023 tenía otros planes. Los 3 años invicta se acabaron mientras Gus decía, enterrado debajo de la cobija y las sábanas, totalmente destrozado “Esto es covid”. Según él, le ha dado covid más de 20 veces desde que la pandemia se soltó; quise que no fuera cierto con el poder de mi voluntad rota. No nos hicimos la prueba hasta el jueves en la noche, porque crecimos yendo a la escuela y a la oficina a pesar de las fiebres, los dolores de hueso, los enfermos terminales y el corazón roto, ¿qué iba a hacernos un gripón del infierno?

Las dos rayitas en el coso de plásticos nos aplacó. Le avisamos a la gente que estuvo cerca de nosotros cuando andábamos más radioactivos. Pasamos el primer fin de semana de este enero helado escuchándonos respirar, preguntándonos si estábamos vivos, sintiendo un poco de vergüenza también. Mi papá me dijo lo mismo que a mi madre cuando enfermó: es que no te cuidas. Alguien más no se aguantó y lo escupió: por ahorrarte lo del uber… Sale cara la empatía, caray. Lo peor es que la comida ni sabe, ni huele, ni se me antoja. Como, parafraseando a Rebelde, por pura ansiedad.

Hace una semana iba a arrancar con la primera entrada de este reto anual que nomás no cumplo; es mi tercer intento. Se hace lo que se puede. Mientras tanto, me acostumbro a ver mi cara redondísima en un anuncio de Domestika (se lanzó un curso que hice para quienes quieren empezar a escribir, ¿les conté? Aquí se compra) y me prometo tres cosas:

  • retomar las idas a correr al parque
  • no volver a comprar cubrebocas en un lugar llamado Pandemio
  • respirar más hondo

Para ustedes, nomás les encargo no dejarme cortar el pelo como en la foto, por caridad.

Los verdaderos amigos no dejan que los amigos se masacren así

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Escribo. Tengo gatos. Amo el queso. Tengo un curso en Domestika.

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Abril Posas

Escribo. Tengo gatos. Amo el queso. Tengo un curso en Domestika.