19/52 Cómo estilizar un vientre abultado

Que alguien me explique mejor, porque ya me estoy hartando de este laberinto circular que llamamos vida. Desde hace unos años me quedó la impresión de que estilizar un vientre abultado involucraba una posición cómoda para que el gato se acomodara a tomar una siesta mientras leía o lloraba cuando Ben le proponía matrimonio a Leslie en Parks & Recreation.

O que estilizar un vientre abultado era más bien buscar el elástico perfecto para que el pantalón no dejara marcas al final de una comida copiosa ahogada en cerveza, carcajadas y peleas entre los amigos porque alguien de la bola acaparaba el playlist de la reunión para no poner reguetón o, peor, una versión extra larga de Jethro Tull.

¿Qué eso de estilizar un vientre abultado no es lo que hacemos cuando ajustamos la parte inferior del bikini porque después de una ola traviesa se corre el riesgo de convertirse en sirena, escondida en la parte profunda de la bahía en lo que la pareja, el padre, tu hermana, un extraño, corre por el short de mezcilla para que puedas emerger hacia la arena, más torpe que Ariel estrenando piernas, como si nada hubiera ocurrido?

Cientos de perfiles en Instagram, Twitter y TikTok me inundaron de «body positivity», postales mega cursis que iniciaban siempre con la misma palabra: «Normalicemos», y de tanto normalizarla ya no la escucho o, peor, me cierra los oídos porque comienzo a cansarme del discurso paternalista de darnos palmaditas en la espalda porque todo lo que sentimos está bien y es válido, pero todavía la gente sigue diciendo que el tiempo que lloras es desperdicio. O que si no encuentras un espacio para la rutina de ejercicio entre las videollamadas, la revisión de textos que hablan del trabajo digno que mereces pero tu empleador no te da pero te pide que edites artículos que recomiendan darlo, envíos de CV, creación de facturas, pagos en línea, negociaciones con los despachos legales que quieren cobrarte lo que un familiar debe, memes de Los Simpsons, limpiar el arenero, buscar al gato, limpiar la estufa, lavar la ropa, leer y quedarte dormida a mitad del pasillo del edificio, entonces eres una berrinchuda y mimada que quiere todo en la boca porque cuando los mayores eran jóvenes tenían que caminar 10 kilómetros para ir al baño cargando el costal de cal y de culpas de todos sus ancestros y jamás se quejaron y mira qué bien están ahora, es momento de enseñarnos cómo estilizar un vientre abultado.

Lo que no explican es que si hay que considerar la razón por la que ese vientre está abultado: embarazo, colitis, retención de líquidos, reacción a los esteroides, falta de actividad física por depresión, púrpura, las tres caguamas que se chingaron anoche, constipación, inflamación por menstruación, miedo al futuro, gas, tumor, la mejor hamburguesa del mundo, tener órganos internos.

Si la creación de contenido me ha enseñado algo, es que es posible crear un cluster sobre estilizar el vientre abultado, y entonces el cómo se queda corto. Hace falta el cuándo, quién, dónde, por qué. Con qué, a costa de quién, herramientas para automatizar, plantillas de WordPress, filtros, apps y los mejores sitios para. O sea que está lejos de acabarse.

Es buen momento para agradecer que todos mis pantalones sean elásticos.

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Escribo. Tengo gatos. Amo el queso.

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